Descripciones en movimiento

Casi siempre que nos hablan de descripciones pensamos en párrafos largos con oraciones de tres o cuatro líneas plagadas de preposiciones, adjetivos y explicaciones pesadas: por eso muchas veces las evitamos en nuestros escritos. Sin embargo, una descripción puede servirnos para transmitir al lector algo más que una imagen: sólo hay que utilizar la estructura correcta. Veamos algunas de las más importantes:

-Barridos. Recogen un movimiento uniforme y unidireccional. Tenemos dos tipos básicos:
- Los barridos verticales, que se pueden dividir en dos grupos:
a) Ascendentes: son las más utilizadas para retratar a héroes y villanos, porque partimos de un nivel inferior o igual al nuestro y alzamos la cabeza, como si estuviéramos ante un gigante, por lo que denotan poder.
Su torso parecía el de un hombre alto y esbelto, formado y dibujado por apretadas fibras de tensos músculos, con un par de tremendas alas semejantes a las de un murciélago pero de seis metros de envergadura y con fuerza suficiente para levantar un toro en un rápido vuelo. En cierto modo la cabeza también era humana, aunque más angulosa, con mandíbula estrecha y barbilla puntiaguda. Sus orejas era asimismo puntiagudas y asomaban entre el escaso copete de pelo negro de la demoníaca criatura. El pelo no llegaba a ocultar los cuernos del Dáctilo, del tamaño del pulgar y curvados uno hacia el otro en la parte superior de la frente.
El despertar del demonio, R.A.Salvatore

b) Descendentes: denotan cierta delicadeza y atención al detalle. Son de las menos utilizadas, porque en su lugar suele emplearse el enfoque o acercamiento.

Un irregular bosquecillo de tejo, laurel, carpe y mirto ensombrecía un soto de arbustos y flores: violetas, helechos, campanillas, nomeolvides, anémonas; canteros de heliotropo perfumaban el aire.
El jardín de Suldrun, Jack Vance

- Deberíamos contar con dos tipos de barrido horizontal (derecha-izquierda e izquierda-derecha), pero en realidad sólo se suele utilizar uno: el de izquierda a derecha. Ya seamos zurdos o diestros, nuestra tendencia natural es mirar desde la izquierda hacia la derecha, por lo que un barrido en sentido contrario resultaría muy extraño. (Si queréis comprobarlo, tratad de observar una habitación o un paisaje moviendo la cabeza de derecha a izquierda: siempre buscaréis la izquierda con los ojos.) Por supuesto, puede utilizarse, pero no se recomienda como técnica habitual.
A la izquierda se elevaba el risco. Un irregular bosquecillo de tejo, laurel, carpe y mirto ensombrecía un soto de arbustos y flores: violetas, helechos, campanillas, nomeolvides, anémonas; canteros de heliotropo perfumaban el aire. A la derecha, el peñasco, casi tan alto como el risco, recibía la luz del sol.
El jardín de Suldrun, Jack Vance

-Acercamiento o enfoque: partimos de una imagen general y vamos ganando en detalle.

En un claro día de sol blanco y viento cortante en que altas nubes surcaban el cielo, se abrieron las puertas del castillo Haidion. Cuatro heraldos vestidos de satén blanco avanzaron con paso majestuoso. De sus clarines colgaban pendones de seda blanca donde estaba bordado el emblema de Lyonesse: un negro Árbol de la Vida, donde crecían doce granadas de color escarlata.
El jardín de Suldrun, Jack Vance

En este ejemplo, empezamos mirando hacia el horizonte, y sólo vemos la luz. Después enfocamos un poco la vista y vemos las puertas del castillo, los heraldos e incluso sus pendones. Este tipo de descripción es especialmente útil para situar al lector en un lugar sobre el que aún no queremos dar muchos detalles.

-Alejamiento: es un efecto muy cinematográfico, apropiado sobre todo para finales. Consiste en partir de un detalle y desplazarnos hacia una perspectiva más amplia. También puede servir para situaciones en las que nuestro personaje despierta en un lugar extraño.

Cerró los ojos unos segundos. Al abrirlos, poco a poco, fue examinando su entorno. Las refulgentes olas del mar, que aparentemente le habían llevado hasta allí, se extendían hasta donde le alcanzaba la vista. Por lo que pudo ver, la playa dorada estaba sembrada de algas, conchas y restos de naufragios. [...]Se incorporó con ayuda de las manos y se dio la vuelta. A varios kilómetros de distancia, donde acababa la playa, vio el contorno de una isla de grandes dimensiones. Más allá de la playa y de las dunas, la sombra de una cadena montañosa ocupaba el horizonte en su totalidad. Si no erraba el cálculo, nunca antes había visto montañas de semejantes dimensiones en Romander.
Los abismos de Lan-Gyt, W.J.Maryson

-Recorrido: es un tipo de alejamiento que se suele utilizar para caminos y estancias, y su función es marcar la ruta que seguirá un personaje en un espacio corto de tiempo. Opcionalmente, como en este caso, puede añadirse un barrido horizontal.

Un par de puertas de hierro daba al Salón de los Honores, que en tamaño y proporciones semejaba la nave de una catedral. Una gruesa y oscura alfombra roja atravesaba el centro desde la entrada hasta el trono real. Contra las paredes se alineaban cincuenta y cuatro sillas macizas, cada cual signada por un emblema de nobleza que colgaba de la pared.
El jardín de Suldrun, Jack Vance

-Cámara al hombro: también podemos describir valiéndonos de las acciones de un personaje: ¿Adónde mira? ¿Qué ve? Aquí podemos recurrir a todos los tipos anteriores. Si el personaje entra en una estancia, podremos usar el recorrido; si mira a alguien más fuerte, el barrido vertical ascendente; si está asustado, barridos horizontales muy rápidos...
Bajó por el viejo camino hasta el templo: un octógono de piedra sobre un saliente de rocas. El risco se erguía abruptamente detrás. Suldrun miró a través de la vieja puerta arqueada. Cuatro largos pasos la llevaron hasta la pared del fondo, donde el símbolo de Mitra dominaba un bajo altar de piedra. A cada lado, una ventana angosta dejaba pasar la luz; tejas de pizarra cubrían el techo. Un remolino de hojas muertas había cruzado la puerta, pero por lo demás el templo estaba vacío. La atmósfera tenía un olor dulzón y pegajoso, tenue pero desagradable. Suldrun torció la nariz y retrocedió.
El jardín de Suldrun, Jack Vance

Darle un orden a nuestras descripciones no sólo ayuda a que su lectura sea más fácil, sino que también sirve predisponer al lector de manera sutil: podemos hacer que un personaje gane poder sólo con describirlo de manera ascendente, o que parezca alerta si utilizamos el acercamiento o el barrido descendente; incluso podemos caracterizar un escenario tranquilo con perspectivas amplias, o hacerlo parecer terrorífico si hacemos barridos y acercamientos erráticos.


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