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Herramienta «Control de cambios» en Word

Aunque Microsoft Word es el procesador de textos más utilizado, hay muchas herramientas que, ya sea por su novedad o, simplemente, porque no hemos investigado suficiente el programa, nos resultan desconocidas. Hoy os vamos a hablar de una de ellas especialmente útil para escritores, estudiantes e, incluso, para personas que trabajan documentos en grupo. Nos referimos al «Control de cambios».
Esta herramienta aparece desde la versión 2007 del paquete de Office y nos facilita mucho la edición de documentos sin perder la versión anterior. Normalmente, si queremos llevar un control de todas las versiones que hemos hecho de un documento, redactamos el borrador 1, lo duplicamos, sobre uno de los duplicados vamos introduciendo las ediciones que consideremos oportunas, volvemos a duplicarlo y así hasta que llegamos a la versión final. Lo malo de este sistema es que, aunque tenemos las versiones anteriores (en teoría, para consultarlas y ver si los cambios que hemos hecho realmente mejoran el texto), rara vez las consultamos. Para esto sirve el Control de cambios. Vamos a ver cómo funciona:

1. Siempre partiremos de un texto base, un documento que queremos editar. Lo abrimos con Microsoft Word y pulsamos la pestaña «Revisar». Ahí veremos, casi en el centro, un panel que se llama «Seguimiento» y, justo a la derecha, otro que se llama «Cambios». Utilizaremos el primero para editar el documento y el segundo para revisarlos.


2. Pulsaremos, dentro del panel «Seguimiento», el cuadro «Control de cambios» y lo dejaremos así mientras vamos editando el documento (aparecerá con una sombra oscura).

3. Ahora empezamos a editar el documento. Veréis que, cada cosa que añadáis o eliminéis aparecerá en rojo: lo que eliminéis, tachado; lo que añadáis, subrayado. También aparecerá una raya vertical en gris al lado de cada línea en la que hagáis cambios.


Si no queréis ver estas marcas, tendréis que ir al desplegable donde está seleccionado por efecto «Todas las revisiones» y seleccionar «Revisiones simples» (veréis sólo las líneas verticales en el margen) o «Ninguna revisión», que es lo más parecido a editar de manera normal un documento.

4. Cuando hayamos acabado de editar, volveremos a pulsar «Control de cambios» para desactivarlo. Tras guardar el documento, podremos empezar a revisar qué cambios de los que hemos hecho nos interesan y cuáles no. Para ello, colocaremos el cursor en la primera posición del documento (donde empiece) y, dentro del panel «Cambios» pulsaremos «Siguiente». El programa buscará la primera edición que hemos introducido y la sombreará.


5. Llegados a este punto, deberíamos seleccionar en el desplegable otra vez la opción «Todas las revisiones» para tener una idea de la versión anterior y la nueva. Si no nos gusta o no nos aclaramos con los tachones y los subrayados, podemos alternar la opción «Original» con «Ninguna revisión».

6. Si nos gusta la última versión que hemos hecho del cambio que aparece sombreado, pulsaremos aceptar; si preferimos la versión anterior, pulsaremos rechazar (ambos en el panel «Cambios»). El programa eliminará la versión que no nos interesa y nos llevará a la siguiente edición.


Esta herramienta es especialmente útil para trabajar en grupo, ya que uno puede dedicarse a redactar, un segundo a introducir los cambios y un tercero (o el primero, el que escribió el documento) a validar los cambios. También será bueno que la conozcáis si vais a contratar a un corrector: si le enviáis un documento de texto para revisar, lo más probable es que corrija con el control de cambios activado, para que vosotros podáis ver qué ha hecho exactamente y, en caso de duda, podáis revertir los cambios sin mucho problema.
¿Os ha resultado útil? ¿Conocíais esta herramienta? Dejad vuestras impresiones en la caja de comentarios.

La corrección y los correctores

Elegir una plataforma de autopublicación no significa, necesariamente, tener que renunciar a los servicios que una editorial nos ofrecería, como la corrección. Vamos a explicar un poco en qué consiste, qué tipos hay, las ventajas que tiene y cómo podemos contratar un corrector.

¿Qué es la corrección?

La RAE define corrección (en su quinta acepción) como: «Alteración o cambio que se hace en las obras escritas o de otro género, para quitarles defectos o errores, o para darles mayor perfección».
Esta descripción es un poco vaga y no se ajusta a todos los tipos de corrección que hay, así que vamos a ahondar un poco.

¿Qué tipos de corrección hay?

Para textos que se publican en su lengua original, fundamentalmente hablamos de dos: la corrección ortotipográfica y la corrección de estilo.
-Corrección ortotipográfica: consiste en la eliminación de todos los errores del texto y la unificación de la ortografía y la gramática. Es decir, un corrector ortotipográfico vigilará que no haya dedazos o typos, que la ortografía sea correcta, que no se rompan las reglas gramaticales y que no haya varias grafías para la misma palabra (por ejemplo, si encuentra 'periodo' y 'período', ambas correctas, las unificará para que todas tengan la misma grafía; lo mismo pasaría, por ejemplo, con los leísmos correctos).
-Corrección de estilo: al contrario de lo que pudiera parecer, este tipo de corrección no sirve para cambiar el estilo de un texto, sino que se ocupa de detectar y corregir elementos que, aun no siendo propiamente incorrectos, suponen una falta de perfección. Estaríamos hablando de repeticiones de palabras, rimas internas, mala estructuración del texto... Es un tipo de corrección más profunda que la ortotipográfica.

Debido a la naturaleza del texto literario, que se supone que está muy cuidado en cuestiones de estilo y que no tiene por qué atenerse tanto a las convenciones como un documento legal, por ejemplo, quizá el tipo de corrección más adecuado para una novela o una obra de teatro sea la ortotipográfica. Además, en caso de que la maquetación del texto esté hecha en PDF y contenga elementos gráficos, el corrector de pruebas también nos avisará de otros tipos de fallos, como si las imágenes no están bien colocadas, si la tipografía es uniforme, etc.

¿Qué ventajas tiene contratar un corrector?

Los correctores son profesionales especializados en detectar errores de los que, al escribir, muchas veces no nos damos cuenta: el orden de las letras de una palabra, un mal uso gramatical, un vicio lingüístico que no es correcto... Además, que nos corrijan un texto puede ser una oportunidad de aprender: normalmente el corrector nos enviará, junto con nuestro original corregido, un informe en el que podremos ver los fallos más comunes que tenía nuestro texto y cómo se han solucionado. Para los siguientes proyectos, podemos intentar utilizar esos puntos para ir mejorando por nosotros mismos nuestro uso del lenguaje.
La lengua es parte fundamental de nuestra labor, así que nunca está de más mirar por ella.

¿Cómo se contrata a un corrector?

Sólo con buscar en Google encontraréis decenas de agencias de corrección y servicios editoriales diversos; en LinkedIn y Facebook tenéis también a un montón de profesionales autónomos dispuestos a trabajar. ¿Cómo encontrar al correcto? Si nos decidimos por una agencia, debemos asegurarnos de que la empresa acepta textos, en este caso, literarios: hay algunas que sólo se dedican a tipos muy concretos.
Si preferimos a un corrector autónomo, podemos consultar sus perfiles en internet (redes sociales, asociaciones, etc.) y ver si tiene una formación adecuada para el trabajo (Grados/Licenciaturas en Filología Hispánica, Lenguas Modernas, etc.; cursos de edición, corrección, etc.).
Una vez que hayamos elegido al corrector o a la empresa, debemos ponernos en contacto con ellos y pedir un presupuesto. A la hora de pedirlo, debemos preguntar qué datos necesitan. Lo más normal es que tengamos que especificar:
-el tipo de texto,
-el formato en el que vamos a enviarlo y;
-qué extensión tiene (en palabras o matrices, normalmente).
Otra posibilidad es que directamente nos pidan que enviemos el archivo para poder valorarlo.
También podemos pedir que nos estimen un plazo o especificar las normas que queremos que se apliquen en la corrección (si queremos que se conserven o no los leísmos correctos, si queremos que no se siga alguna normativa de la RAE, como la eliminación de las tildes de los demostrativos...).
La forma de tarifar puede variar de un corrector a otro: hay los que miden por palabras o por matrices (caracteres con espacios) y los que cobran haciendo un cálculo aproximado de las horas de trabajo en función de los parámetros anteriores.

Los correctores son profesionales

La corrección es una profesión, no un pasatiempo. Por lo tanto, es una falta grave de respeto insinuar siquiera que cualquier persona puede hacer su trabajo o que no debería cobrar por «echar un ojo» o por «algo que puede hacer el corrector de Word»: los correctores son profesionales que se han formado para llevar a cabo este trabajo (bastante más complejo de lo que hace Word) y que viven de ello.
Además, antes de echarnos las manos a la cabeza por el precio que nos han estimado en un presupuesto, podemos consultar las tarifas de varias empresas o las que recomiendan diferentes asociaciones de correctores: sólo así podremos valorar correctamente el presupuesto que nos han dado. Si el presupuesto que nos proponen nos parece alto, podemos rechazarlo o intentar negociarlo, pero siempre con educación: si el corrector no quiere negociar, no se debe insistir ni tampoco proponer rebajas del tipo «Bueno, pero si le echas sólo un vistazo rápido, ¿me cobras menos?». A un médico no le diríamos nunca que nos operara rapidito para ver si nos cobra menos, así que a un corrector tampoco deberíamos proponérselo. Tratémoslos como lo que son: profesionales de la lengua.

La coma: referencia de usos correctos e incorrectos y ejercicios

Para todos los que tengáis dudas sobre cómo se utilizan las comas o, simplemente, queráis repasar un poco las normas, os ofrecemos aquí una pequeña referencia que esperamos que os sirva para evitar los errores más frecuentes en la utilización de este signo ortográfico. Para elaborarlo, nos hemos basado en el Diccionario Panhispánico de Dudas, que podéis consultar desde la página web de la RAE para leer explicaciones más técnicas y algunos casos más.

Usos correctos

Se separan entre comas:

1. Incisos: elementos de carácter explicativo, es decir, aquellos que no son esenciales para el funcionamiento de la oración.

Pueden tratarse de:
-Grupos reducidos de palabras: Mi vecino, el rubio, me pidió el otro día un poco de café)
-Oraciones completas: Mi vecino, el que se fue a Valencia el año pasado, me pidió el otro día un poco de café. 
-Incluso pueden ser oraciones complejas: Mi vecino, el que se fue a Valencia el año pasado porque le había salido allí un trabajo y volvió casado con una cocinera rusa, me pidió el otro día un poco de café.
Un truco para detectar estas unidades es intentar elidirlas: si la estructura de la oración no se resiente, el sintagma o la oración pueden ponerse entre comas.

2. Vocativos: nombres propios o adjetivos nominalizados que se utilizan para referirse al receptor de un enunciado.

Por ejemplo: Pedro, tráeme un bolígrafo
No lo sé, colega, pero ésto me da muy mala espina.

3. Interjecciones: palabras o grupos de palabras con función expresiva que se suelen escribir entre signos de admiración, como '¡Ay!', '¡Madre mía!' o el más expresivo pero menos políticamente correcto '¡Joder!'. 

Todos ellos se separan del resto de la oración con comas (aunque no lleven los signos de admiración):
¡Ay, qué disgusto tengo!Pero ¡cómo te has puesto, madre mía!Dile que se calle ya de una vez, ¡joder!, que le hacen a uno perder ya hasta los modales.

4. Sobrenombres o alias, siempre que se cite también el nombre completo

Ejemplo: El estudio de la obra de Leopoldo Alas, Clarín, debería fomentarse desde el colegio.

5. 'etc.'

Se separa tanto de los elementos que lo preceden como de los que lo siguen:
Necesitaba una CPU, un monitor, un teclado, etc., para trabajar en condiciones.

6. Enlaces como 'es decir', 'por último', 'sin embargo', 'no obstante'...

En ocasiones, si las oraciones entre las que se encuentran son muy largas, también pueden utilizarse precedidas de punto y coma y seguidas de coma.
Ejemplo: No le gustó mucho el vestido que le regalaste, es decir, que no era lo que ella se esperaba; sin embargo, lo cambió por uno muy parecido.

7. Adverbios y locuciones adverbiales que afectan a toda la oración (finalmente, por lo general, por lo tanto, no obstante...)

Ejemplos:
Finalmente, decidió acompañarnos.Por lo general, no compramos plantas con flores.

Se organizan con comas

1. Enumeraciones

Los elementos de una enumeración se separan con comas, excepto en dos casos:
a) Si los elementos son muy extensos o tienen puntuación interna. En ese caso, los elementos se separan con punto y coma: Tenemos varios motivos para negarnos a aceptar su oferta: en primer lugar, la cantidad de dinero que ofrece es bastante exigua; en segundo lugar, no creemos que usted sea capaz de llevar una empresa tan grande como ésta; por último, el plazo se acabó hace dos días.
b) El último elemento de la enumeración. Pueden darse dos casos:
1. Que sea el último elemento de una serie finita que se cita por completo. (Ayer fui a comprar huevos, espárragos y champiñones). En este caso, el último elemento se separa con una conjunción y no se introducen comas*.
2. Que sea el último elemento de una serie infinita o una serie finita que no se cita completa. (Me pidieron un montón de papeles: el pasaporte, el DNI, el billete de avión...). Este tipo de enumeraciones puede acabar en puntos suspensivos, punto o 'etc.'. En cualquier caso, el último elemento se separa con una coma.

*Ver en el apartado «Usos incorrectos» las excepciones a la norma de no introducir comas antes de las conjunciones.

Se indica con coma

1. Elisión de verbo. Esta situación se plantea sobre todo en las oraciones distributivas que se enlazan con punto y coma y comparten el mismo verbo.

Ejemplo: Pintó el salón de verde; la habitación, de morado, y el despacho, de azul. Se pone coma en lugar del verbo para que quede claro que es el del primer elemento.

2. Cambio de orden lógico de la oración. El español admite muchos cambios de orden dentro de la oración; esto no significa, sin embargo, que deban quedar sin indicaciones. Las comas nos sirven también para señalar esos cambios:

2a. Oración simpleEl español es una lengua de orden SVO (Sujeto, Verbo, Objeto); sin embargo, también nos permite variar esa estructura de manera bastante libre: podemos omitir el sujeto, anteponer los objetos... Uno de los cambios de orden más frecuente es la anteposición de los complementos de lugar o de tiempo, que se deben señalar mediante el uso de comas si el complemento que se ha antepuesto es largo:
Oración en orden natural: Hacía mucho calor ayer en la plaza donde solíamos quedar para comer.
Variación 1: Ayer hacía mucho calor en la plaza donde solíamos quedar para comer. --> No necesita coma porque el elemento antepuesto ('ayer') es corto.
Variación 2: En la plaza donde solíamos quedar para comer, hacía mucho calor ayer. --> El complemento antepuesto es bastante largo, así que tenemos que separarlo del resto de la oración con una coma.
2b. Oraciones compuestas. Las oraciones condicionales son de las pocas que admiten el cambio de orden de sus proposiciones, así que vamos a utilizarlas de ejemplo. 
Toda oración condicional está formada por una proposición que expresa la condición (empieza por 'si', 'en caso de' o similares) y otra que expresa la consecuencia. El orden natural de la oración sería: Te dolerá el estómago si comes tanto. Si queremos darle la vuelta y poner la condición primero, tendremos que utilizar una coma para separar las proposiciones: Si comes tanto, te dolerá el estómago.

Se escribe coma antes de:

1. Oraciones coordinadas adversativas (pero, sino que, aunque...)

Ejemplos:
El médico te habrá dicho lo que quiera, pero comer plastilina no es normal.
No sólo lo invitaron a la boda, sino que además actuó como testigo.

2. Oraciones consecutivas (conque, así que, de manera que...)

Ejemplos:
El otro día me dijiste que querías cereales, así que ahora te los comes.
Tienes que aprobar a la primera, conque ya puedes ponerte a estudiar.

3. Oraciones causales explicativas o lógicas (no las causales puras). Las oraciones causales explicativas son las que exponen dos hechos que suelen estar relacionados como si uno fuera la causa lógica del otro.

Por ejemplo: Algo se ha quemado, porque veo humo. En realidad, ver humo no es la causa de que algo se haya quemado, como se daría a entender sin la coma: Algo se ha quemado porque veo humo.

4. Excepto, salvo, menos

Ejemplos:
No me gusta el arroz, salvo que sea con tomate.
Lo he hecho todo, menos regar las plantas.

Usos incorrectos

1. Separar el sujeto del verbo. El sujeto no debe separarse nunca con una coma: no es un vocativo. Sólo se puede introducir coma detrás del sujeto si dentro de él hay un elemento explicativo. Por lo tanto:

La tía Margarita, me hizo ayer una bandeja entera de magdalenas. --> Incorrecto.
La tía Margarita, que es siempre tan amable, me hizo ayer una bandeja entera de magdalenas. --> Correcto.

2. Detrás del saludo en las cartas y correos electrónicos. En español, detrás del saludo se escriben dos puntos; en inglés, coma.

Ejemplo:
Estimado señor Gómez:
Le remitimos esta carta con motivo de...

3. Antes de conjunción (y, e, o, u, ni)

Los ramos tienen rosas, claveles, y margaritas. --> Incorrecto.
Los ramos tienen rosas, claveles y margaritas. --> Correcto.


Excepciones:1. Si la conjunción va precedida de algún elemento que debe ir entre comas (vocativos, elementos explicativos, etc.): En un momento preparo la maleta, mamá, y me voy.
2. Si la conjunción va precedida de una enumeración distinta a la suya: Para acabar mis tareas de hoy sólo me falta ir al trastero a por leche, mermelada y pasta, y fregar la cocina. La enumeración 'leche, mermelada y pasta' es distinta a 'me falta ir al trastero y fregar', así que se escribe coma antes de la 'y' para separarlas.
3. Si se utiliza para finalizar una enumeración de elementos separados por punto y coma: Lo cargamos todo en el camión: las baldas, que estaban bastante sucias; los largueros de metal; la mesa que perteneció a tu tía Gertrudis, la de Alcalá; las lámparas de araña, y el escritorio del abuelo.
4. Cuando sirve de enlace entre dos oraciones coordinadas muy extensas y con sujetos distintos: Su hermana por fin se fue con aquel chaval tan majo al que conoció en un concierto de Elvenking, y se alegró por ello.
5. Cuando se utiliza la conjunción 'y' con significado adversativo. Para detectarlo, intenta sustituirlo por 'pero': Fue corriendo detrás del autobús pensando que lo alcanzaría, y no lo consiguió.

Para que todo esto no se quede en agua de borrajas, os vamos a proponer dos ejercicios. Las soluciones, como siempre, están al final del todo en fuente de color blanco. Para verlas, sombread bajo la palabra «Solución».
*Nota: hay ocasiones en las que el uso de comas es opcional. En estos ejercicios las comas que hay que detectar o añadir son de uso incorrecto (en el primer ejercicio) u obligatorio (en el segundo).

1. La coma intrusa. Se trata de detectar en los siguientes párrafos el número de comas intrusas (incorrectas) que se indican en cada caso. En la solución se han subrayado las comas incorrectas y las palabras a las que siguen para que se vean con más facilidad.

1.1. Cuatro comas intrusas:
Tenía algunos amigos o, al menos, conocidos con los que compartir algún que otro fuego para combatir el intenso frío de la noche. Hombres y mujeres como él, desechos que nadie echaría de menos si algún día se quedaban dormidos entre cartones para no volver a despertar. Personas, que no tenían nombre, solo apodos que se habían labrado en la calle. El Rata, el Navajas, la Gata... Ellos, habían decidido olvidar sus nombres para cortar con todo lo que pudiera recordarles, que en otros tiempos habían tenido una vida mejor; sin embargo, la Sombra, como le había apodado el Rata porque nunca hablaba y se limitaba a observar desde algún rincón oscuro, no había elegido olvidar su nombre; al contrario que los demás, él se arrastraba por el mundo corroído por la necesidad, de saber quién era.
La ira de los caídos, Daniel Granados Rodríguez




Solución
Tenía algunos amigos o, al menos, conocidos con los que compartir algún que otro fuego para combatir el intenso frío de la noche. Hombres y mujeres como él, desechos que nadie echaría de menos si algún día se quedaban dormidos entre cartones para no volver a despertar. Personas, que no tenían nombre, solo apodos que se habían labrado en la calle. El Rata, el Navajas, la Gata... Ellos, habían decidido olvidar sus nombres para cortar con todo lo que pudiera recordarles, que en otros tiempos habían tenido una vida mejor; sin embargo, la Sombra, como le había apodado el Rata porque nunca hablaba y se limitaba a observar desde algún rincón oscuro, no había elegido olvidar su nombre; al contrario que los demás, él se arrastraba por el mundo corroído por la necesidad, de saber quién era.
1.2. Cinco comas intrusas:
Drizzt salió muchas veces con Seldig, y los nuevos amigos durante los días siguientes. Los jóvenes enanos, aconsejados por Belwar, pasaban las horas con el elfo oscuro dedicados a juegos más tranquilos, y dejaron de pedirle a Drizzt, que les relatara las aventuras vividas en la Antípoda Oscura.En las primeras salidas, Belwar lo vigiló desde la puerta. El capataz confiaba en Drizzt, pero, también comprendía los sufrimientos padecidos por el drow. Una vida, tan salvaje y brutal como la que había conocido el joven, no resultaba fácil de olvidar.
El elfo oscuro, R.A. Salvatore. Trad. Alberto Coscarelli.


Solución
Drizzt salió muchas veces con Seldig, y los nuevos amigos durante los días siguientes. Los jóvenes enanos, aconsejados por Belwar, pasaban las horas con el elfo oscuro dedicados a juegos más tranquilos, y dejaron de pedirle a Drizzt, que les relatara las aventuras vividas en la Antípoda Oscura.En las primeras salidas, Belwar lo vigiló desde la puerta. El capataz confiaba en Drizzt, pero, también comprendía los sufrimientos padecidos por el drow. Una vida, tan salvaje y brutal como la que había conocido el joven, no resultaba fácil de olvidar.
1.3. Tres comas intrusas:
Midir, tiene ahora la última palabra. Un buen día aparece de nuevo ante Eochaid, y su joven esposa, y tras reprochar de nuevo al rey su comportamiento tan poco razonable, le dice que la verdadera Étain estaba embarazada, cuando se la había llevado de Tara por los aires en forma de cisne, y que después, cuando volvió a ser mujer de nuevo, había dado a luz una hija.
La mitología celta y sus textos, Manuel Alberro


SoluciónMidir, tiene ahora la última palabra. Un buen día aparece de nuevo ante Eochaid, y su joven esposa, y tras reprochar de nuevo al rey su comportamiento tan poco razonable, le dice que la verdadera Étain estaba embarazada, cuando se la había llevado de Tara por los aires en forma de cisne, y que después, cuando volvió a ser mujer de nuevo, había dado a luz una hija.


2. ¿Dónde va la coma? Ahora es al contrario: tenemos párrafos sin puntuar en los que tenéis que introducir las comas. En los dos primeros sólo faltan algunas; el último texto no lleva ninguna: la prueba definitiva.

2.1. Faltan tres comas:
Porque fue entonces, en un entonces exacto discernible (que Ricardo nunca olvidará) cuando sucedió: Isabel allí, en la cama y Liliana, su hija, siempre de pie, de un sitio para otro, vivaz y femenina, alta y hermosa, opulenta al mirar (enormes ojos color miel) y al hablar (grandes labios fruncidos), que entra en ese instante en el cuarto para preguntarle:—Papá ¿cómo está hoy mamá?Aquel día. El día en que fue.
Fantasmas de papel, José Carlos Somoza
Solución
Porque fue entonces, en un entonces exacto, discernible (que Ricardo nunca olvidará) cuando sucedió: Isabel allí, en la cama, y Liliana, su hija, siempre de pie, de un sitio para otro, vivaz y femenina, alta y hermosa, opulenta al mirar (enormes ojos color miel) y al hablar (grandes labios fruncidos), que entra en ese instante en el cuarto para preguntarle:—Papá, ¿cómo está hoy mamá?Aquel día. El día en que fue.
2.2. Faltan cinco comas:
De entre todos los estilos existentes en la actualidad, nosotros nos centraremos en el que basado en lo más tradicional, se está imponiendo en todo el mundo con el nombre de TANGO ARGENTINO, en cotnraposición a los TANGOS EUROPEOS o NORTEAMERICANOS. No es aquel intrincado TANGO folclórico bailado por anónimos aficionados en los cafetines de Buenos Aires sin base ni figuras que sólo se puede aprender transmitido de generación en generación, y que los jóvenes han perdido totalmente. Es, más bien un baile académico, con un claro y sencillo movimiento básico, y sobre él bonitas figuras, basadas, todas ellas en la tradición argentina.
Los bailes de pareja, Manuel Castelló
SoluciónDe entre todos los estilos existentes en la actualidad, nosotros nos centraremos en el que, basado en lo más tradicional, se está imponiendo en todo el mundo con el nombre de TANGO ARGENTINO, en cotnraposición a los TANGOS EUROPEOS o NORTEAMERICANOS. No es aquel intrincado TANGO folclórico bailado por anónimos aficionados en los cafetines de Buenos Aires, sin base ni figuras, que sólo se puede aprender transmitido de generación en generación, y que los jóvenes han perdido totalmente. Es, más bien, un baile académico, con un claro y sencillo movimiento básico, y sobre él bonitas figuras, basadas, todas ellas, en la tradición argentina.
2.3. Texto sin comas. El reto definitivo:
Smiorgan y la Criatura Condenada a Vivir se habían retirado a un lado y contemplaron horrorizados al poseído Elric cuyo rostro albino reflejaba una profunda crueldad.
—¡Que aparezca Arioch!
—Aquí estoy Elric.
El melnibonés se volvió y vio algo entre las sombras de las piernas de la estatua una sombra dentro de otra sombra.
—Arioch ahora debes volver a esa representación en jade y hacer que se marche para siempre R’lin K’ren A’a.
—No lo haré de buen grado Elric.
—Entonces tendré que ordenártelo duque Arioch.
—¿Ordenármelo? Solamente aquel que posee la Imagen de la Gema puede dar órdenes a Arioch e incluso teniéndola sólo puede darlas una vez.
—La Imagen de la Gema está en mi poder. Compruébalo.
Elric sostuvo en alto el pequeño sello.
La sombra dentro de otra sombra se agitó durante unos instantes como encolerizada.
—Si obedezco tu orden se pondrá en acción una cadena de acontecimientos que quizá no desees —dijo Arioch hablando de pronto en bajo melnibonés como si con ello quisiera dar más solemnidad a sus palabras.
Marinero en los mares del destino, Michael Moorcock. Trad. Hernán Sabaté

Solución
Smiorgan y la Criatura Condenada a Vivir se habían retirado a un lado y contemplaron horrorizados al poseído Elric, cuyo rostro albino reflejaba una profunda crueldad.
—¡Que aparezca Arioch!
—Aquí estoy, Elric.
El melnibonés se volvió y vio algo entre las sombras de las piernas de la estatua, una sombra dentro de otra sombra.
—Arioch, ahora debes volver a esa representación en jade y hacer que se marche para siempre R’lin K’ren A’a.
—No lo haré de buen grado, Elric.
—Entonces tendré que ordenártelo, duque Arioch.
—¿Ordenármelo? Solamente aquel que posee la Imagen de la Gema puede dar órdenes a Arioch e, incluso teniéndola, sólo puede darlas una vez.
—La Imagen de la Gema está en mi poder. Compruébalo.
Elric sostuvo en alto el pequeño sello.
La sombra dentro de otra sombra se agitó durante unos instantes, como encolerizada.
—Si obedezco tu orden, se pondrá en acción una cadena de acontecimientos que quizá no desees —dijo Arioch, hablando de pronto en bajo melnibonés como si con ello quisiera dar más solemnidad a sus palabras.

4 construcciones que debemos evitar

Escuchar las noticias en la televisión es un buen ejercicio para cualquier aficionado a la lengua. Cada día se pueden oír varios tipos de expresiones y construcciones incorrectas que parece que poco a poco van calando en nuestro vocabulario habitual. No vamos a decir que si se nos escapan mientras hablamos tengamos que hacer un drama pero, ya que lo nuestro es escribir, al menos procuremos que no se nos cuelen en los textos. Hoy vamos con cuatro de las más frecuentes:

1. Ser preguntado
Aunque es una construcción con historia (según el DPD, tiene su justificación en el latín), no se recomienda su uso. En español el sujeto de la oración pasiva debe ser el complemento directo de la oración activa. La estructura del verbo preguntar es: preguntar algo (CD) a alguien (CI). Por lo tanto una pregunta puede ser preguntada, una persona no. Si no lo veis muy claro, probad a hacer la misma construcción con un verbo muy similar: decir. Le decimos algo (CD) a alguien (CI). Sin embargo, tú jamás serías dicho que robar no está bien, así que no admitas ser preguntado al respecto.

2. Tema a tratar
La estructura sustantivo + a + infinitivo proviene del francés pero no es siempre correcta en español: sólo hay un puñado de excepciones, y todas se circunscriben exclusivamente al lenguaje administrativo o jurídico. En su lugar, deberíamos escoger otra preposición o una oración de relativo: tema por tratar / tema que tratar.

3. Quedando inconsciente
Uno de los más extendidos del gerundio es el de resultado o posterioridad; aún así, sigue siendo incorrecto. El gerundio en español se utiliza para expresar simultaneidad, procedimiento (la manera de hacer una cosa) o como parte de una conjugación verbal compuesta, nunca como resultado. En su lugar, podemos poner un punto y empezar una frase nueva o, si no queremos acortar la oración, introducir una coordinación: El piloto estrelló su coche. Quedó inconsciente... / El piloto estrelló su coche y quedó inconsciente...

4. Para terminar, sólo decir que...
El infinitivo es una forma verbal que, al igual que el gerundio, tiene unos usos muy específicos y delimitados en español; entre ellos, no está éste. Seguramente esta forma de utilizarlo sea un intento del orador de ocultarse, algo que podemos conseguir también con oraciones impersonales (para terminar, hay que decir que) o con el plural de modestia (para terminar, tenemos que decir/decimos que...); las dos son alternativas correctas a este uso.

¿Conocéis alguna expresión más de este tipo? ¿Tenéis dudas sobre alguna? ¡Compartidlas en la caja de comentarios!

El estilo directo en la narración

Las palabras de un personaje pueden reproducirse de dos maneras: mediante el estilo indirecto (recordó que su madre le solía decir que no se fiara de los saltamontes) o mediante el estilo directo, que consiste en reproducir al pie de la letra las palabras del personaje. Hoy vamos a centrarnos en el estilo directo. Hay dos formas de disponerlo dentro del texto:

1. Mediante rayas de diálogo: en este caso, separaremos la intervención en un párrafo aparte y seguiremos las normas de puntuación que vimos en ¿Cómo se puntúan los diálogos?

Recordó que su madre le solía decir:
—No te fíes de los saltamontes: te saltarán encima en cuanto te des la vuelta.

2. Con comillas: de esta manera, la intervención queda dentro del párrafo y quedará más elegante, sobre todo si la intervención es corta.

Recordó que su madre le solía decir: «No te fíes de los saltamontes: te saltarán encima en cuanto te des la vuelta».
 Para utilizar el método de las comillas, hay que tener varias cosas en cuenta:

  • Las reglas de prioridad de las comillas: en español las primeras comillas que se abren deben ser angulares, también llamadas latinas o de sargento, («, »); dentro de ellas, se utilizan las dobles o inglesas (", "); si se necesitaran abrir otras dentro, se utilizarían las simples (', '). La RAE nos da el siguiente ejemplo en su artículo sobre las comillas:
«Antonio me dijo: “Vaya ‘cacharro’ que se ha comprado Julián”».
*Nota: las comillas angulares se pueden colocar fácilmente con el código ASCII: Alt+174 para abrir («) y Alt+0187 para cerrar (»).
  • Apertura y cierre de la cita:
    • Las citas se inician y se terminan con las comillas pegadas a la primera y la última letras de la cita respectivamente, sin espacios.
    • El texto contenido dentro de la cita lleva sus propias marcas de puntuación, es decir, si es o contiene una exclamación o interrogación, los signos se escriben dentro. Si la oración interrogativa o exclamativa es la de fuera, los signos se escriben fuera de las comillas:
Me dijo algo así como «Tú ¿cómo te atreves a hablarme así?» antes de cerrarme la puerta en las narices.
¿Pero cómo que «tu sabrás»? A mí háblame claro.
    • La cita puede comenzar por mayúscula si constituye una oración completa o por minúscula si se trata de un fragmento o de una oración incompleta:
¿Por qué iba a decir ella «hasta nunca» si hemos quedado para el jueves? 
Si ya lo decía mi padre: «Ese muchacho es más tonto que escribir con cerillas».


    • La oración en la que está incluida la cita debe cerrarse con un punto, aunque no haya nada más fuera. Sólo se conservará la puntuación de cierre de la cita si ésta corresponde a un par que haya que cerrar (signos de exclamación o admiración). Incluso en ese caso, la oración de fuera se cerrará con un punto:
Pobrecita, vino toda colorada a preguntarme «¿Os importa si me sirvo un vaso de agua?».
El muchacho no paraba de murmurar entre dientes: «Que no me toque a mí, que no me toque a mí».
  • Incisos dentro de la cita.
    • Si queremos incluir acotaciones dentro de la cita, las escribiremos entre rayas de diálogo:
«El armario del pasillo está encantado —me dijo en voz baja—: de noche oigo a las hadas llamándome desde dentro».

Lxísmos 3. Loísmo

Encaramos la última parte de estos artículos dedicados a los lxísmos con el que quizá sea el menos frecuente pero no por ello menos interesante: el loísmo.


loísmo.
1. m. Gram. Error consistente en emplear las formas lo y los del pronombre él en función de dativo.


Si el otro día veíamos que el acusativo es lo que conocemos como complemento directo (CD), el dativo se corresponde con el indirecto. Por lo tanto, el loísmo consiste en emplear 'lo' para sustituir el complemento indirecto, que, como dijimos en los dos artículos anteriores, sólo puede sustituirse por 'le', tanto en masculino como en femenino. Una vez más, por tanto, la clave está en distinguir correctamente el complemento directo del indirecto. Como ya tenéis las claves en el artículo sobre el laísmo, vamos directamente con un par de ejemplos analizados y los ejercicios.

Ej. 1. A Natalia no lo pareció bien que pusiéramos patatas fritas. -->
Razonamiento 1: Si recordáis, la duplicación del complemento cuando aparece completo es característica del CI. Por tanto, si no podemos quitar la partícula 'lo', nos encontraremos ante un CI y esta fase contendrá un loísmo. --> A Natalia no pareció bien que pusiéramos patatas fritas.* --> Sin embargo, sí podemos quitar la forma completa sin perder la gramaticalidad: No lx pareció bien que pusiéramos patatas fritas. --> Es un CI y, por tanto, la partícula que corresponde es 'le'. --> A Natalia no le pareció bien que pusiéramos patatas fritas. 
Razonamiento 2: La preposición nos advierte ya que podría ser un complemento indirecto. Por si hay dudas, sustituyamos por un objeto inanimado: A la ensaladera no lx pareció bien que pusiéramos patatas fritas. --> Como conserva la preposición, es un complemento indirecto y, por tanto, la duplicación debe ser 'le': A Natalia no le pareció bien que pusiéramos patatas fritas.

Ej. 2. Nunca lo debió nada.
Como no tenemos elementos duplicados, vamos a intentar introducir un complemento indirecto inventado y veremos si la partícula sigue siendo necesaria. Si desaparece, será un CD y el 'lo' será correcto. Si la seguimos necesitando, es un CI y tendremos que utilizar 'le': Nunca lx debió nada a Nuria. --> La forma correcta sería: Nunca le debió nada.

Ejercicios. Como siempre, las soluciones están debajo de cada oración en color blanco: para verlas, sólo tenéis que sombrear.

1. No lo vieron a tiempo.
Correcto
2. Aquel tipo se puso como un energúmeno porque no lo hicieron caso.
Incorrecto. Aquel tipo se puso como un energúmeno porque no le hicieron caso.
3. La profesora lo preguntó a qué universidad iba a ir.
Incorrecto. La profesora le preguntó a qué universidad iba a ir.
4. La profesora se lo preguntó a sus alumnos y ellos lo respondieron algo que no se esperaba.
El primer 'lo' es correcto; el segundo, no. La profesora se lo preguntó a sus alumnos y ellos le respondieron algo que no se esperaba.
5. Juan no lo prestó los libros a Marta.
Incorrecto. Juan no le prestó los libros a Marta.
6. Aquel muchacho lo donó un riñón a su primo.
Incorrecto. Aquel muchacho le donó un riñón a su primo.

Lxísmos 2. Leísmo

Junto con el laísmo, el leísmo es una de las incorrecciones más extendidas en español. Si queréis comprobarlo, no tenéis más que encender la televisión o escuchar atentamente a vuestros familiares y amigos: incluso en zonas donde antes no era un problema, está empezando a colarse.
El DRAE define el leísmo como:

leísmo.


1. m. Gram. Empleo de la forma le y, con menos frecuencia les, deél en el acusativo masculino singular o plural cuando el pronombre representa a personas.

2. m. Gram. Incorrección consistente en emplear la forma le o lespara el acusativo masculino singular o plural cuando el pronombre no se refiere a personas, o para el acusativo femenino singular o plural.
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(El acusativo, por si os lo estáis preguntando, se refiere al complemento directo.)

Como veis, hay dos tipos de leísmo: uno que se considera correcto (el de la primera acepción) y otro que sigue siendo incorrecto. La diferencia entre ambos es el objeto al que se refieren; es decir, para que el leísmo sea correcto, tiene que referirse a un hombre (le) o a varios (les). No obstante, siempre será más correcto evitar los dos tipos. Por ello, como la semana pasada, vamos a ver algunas estrategias para distinguir, esta vez, los complementos directos (CD) masculinos:
  • No llevan preposición salvo que se refieran a personas. Para salir de dudas, como decíamos la semana pasada, siempre podemos sustituir el candidato a CD por un objeto inanimado: en ese caso, no puede llevar preposición.
Ej. 1. Ayer vi a Matías en Correos. --> Ayer vi un peluche en Correos. --> No lleva preposición, así que es un complemento directo y no debemos utilizar 'le' --> Ayer lo vi en Correos. (La RAE aceptaría en este caso concreto «Ayer le vi en Correos».)
Ej. 2. Mañana le enseñaré a mi vecino cómo me ha quedado la obra de la cocina. --> Mañana le enseñaré al frigorífico cómo me ha quedado la obra de la cocina. --> Aparte de que el emisor es un poco rarito, podemos concluir también que a quién le enseñe la obra no es el complemento directo, sino el indirecto: por eso también aparece un 'le' antes del verbo.
    • Cuando transformamos la oración en pasiva, el CD toma el papel de sujeto.
      Ej. Fernando rompió el cinturón de seguridad. --> El cinturón de seguridad fue roto por Fernando. --> El cinturón se ha convertido en sujeto, así que era CD y no podíamos sustituirlo por 'le'. --> Fernando lo rompió.
      • Si no sois laístas, también podéis intentar cambiar el género gramatical del complemento: si utilizaríais 'la' para sustituirlo, será complemento directo y por tanto será un 'lo' en masculino. Si utilizaríais 'le', es un complemento indirecto.
      Ej. 1. Laila perdió ayer un botón. --> Laila perdió ayer una chaqueta. --> Laila la perdió ayer. --> Es CD y procede un 'lo'. --> Laila lo perdió ayer.
      Ej. 2. Los marineros enseñaron a sus hijos varias artes de pesca. --> Los marineros enseñaron a sus hijas varias artes de pesca. --> Los marineros les enseñaron varias artes de pesca. --> Es complemento indirecto y se debe utilizar 'le' --> Los marineros les enseñaron varias artes de pesca.

      Ahora vamos con unos cuantos ejercicios. Leed las frases y determinad si el uso de 'le' es correcto o incorrecto; en caso de que sea incorrecto, sustituidlo por la partícula que corresponda. Las soluciones están debajo de cada oración en blanco, sólo tenéis que sombrear para verlas:

      1. Le presté mi gorro a Luis y aún no me le ha devuelto.
      Correcto.
      2. Cuando le vi allí solo, me dio mucha pena.
      En este caso, el leísmo está permitido.
      3. Es indignante que aprovecharan el revuelo para robarle el bolso a mi abuela.
      Correcto.
      4. Es indignante que se le robaran en plena calle.
      Es indignante que se lo robaran en plena calle.
      5. Hay que registrarles bien: podrían llevar armas.
      En este caso, el leísmo está permitido.
      6. Es mirarle y caérseme la sonrisa.
      En este caso, el leísmo está permitido.
      7. Hay que atenderles bien para que vuelvan al restaurante.
      Este leísmo está permitido.

      ¿Cómo os han salido los ejercicios? ¿Os ha quedado claro el leísmo? ¡Deja tu opinión en la caja de comentarios!

      Lxísmos 1. Laísmo

      Durante esta semana y las dos próximas vamos a dedicarnos a la descripción y corrección de los tres tipos de «lxísmos» del español: los laísmos, leísmos y loísmos. Hoy empezamos con el laísmo. Para contextualizar un poco, vamos a ver, en primer lugar, qué es un laísmo:
      Según el DRAE, un laísmo es:
      laísmo.1. m. Gram. Empleo irregular de las formas la y las del pronombre ella para el complemento indirecto.

      El uso de la partícula 'la' en el complemento directo (siempre y cuando se use con sustantivos femeninos o sintagmas nominales de núcleo femenino) es correcto; no lo es, sin embargo, en el complemento indirecto. Por lo tanto, es razonable pensar que la confusión puede venir precisamente por no distinguir correctamente los complementos indirectos de los directos, así que aquí tenéis algunas características que distinguen el complemento directo femenino del indirecto femenino:
      • Llevan preposición 'a'. Cuidado: también pueden llevarlos los complementos directos que se refieran a personas (Veo langostas pero veo a mi prima). Para evitar el problema, siempre podemos sustituir lo que creamos que es el complemento indirecto por un objeto inanimado:
      Ej. 1. Trajo a su hija a la fiesta. --> Trajo galletas a la fiesta. --> No lleva preposición, así que es un complemento directo y podemos utilizar 'la': La trajo a la fiesta.
      Ej. 2. Tu vecino lx tiró un globo de agua a Amanda. --> Tu vecino tiró un globo de agua a la piscina. --> Lleva preposición, así que es complemento indirecto y no podemos utilizar 'la': Tu vecino le tiró un globo de agua (a Amanda.)
      • Aunque la oración se transforme en pasiva, el complemento indirecto sigue cumpliendo la misma función gramatical y su forma no varía.
      Ej. 1. Ayer Blanca lx gritó cosas muy feas a Marea. --> Ayer le fueron gritadas cosas muy feas a Marea (por parte de Blanca). --> Sigue llevando su preposición y sigue cumpliendo la misma función gramatical. --> Es un complemento indirecto. --> No podemos utilizar 'la': Ayer Blanca le gritó cosas muy feas a Marea.
      Ej. 2. Mañana escucharemos a Yumurta Kafa en concierto. --> Mañana Yumurta Kafa será escuchada por nosotros en concierto. --> Ha perdido la preposición y se ha convertido en el sujeto de la oración. --> Es un complemento directo. --> Podemos utilizar 'la': Mañana la escucharemos en concierto.

      • El complemento indirecto completo se duplica siempre; es decir, aparece antes y detrás del verbo: una en su forma completa (sintagma preposicional) y otra como 'le'. Además, la forma completa puede omitirse:
      Ej. 1. Trajo a su hija a la fiesta. --> Directo
      Ej. 2. Tu vecino le tiró un globo de agua (a Amanda). --> Indirecto
      Ej. 3. Ayer Blanca le gritó cosas muy feas (a Marea). --> Indirecto
      Ej. 4. Mañana escucharemos a Yumurta Kafa en concierto. --> Directo


      Vamos con unos cuantos ejercicios. En cada frase hay un 'la' que puede ser correcto o incorrecto. Debajo de cada una, si sombreáis, aparecerá «Correcto» o «Incorrecto» más la solución.
      1. Dile a Marta que me la traiga mañana, que hoy estoy muy liada.
      Correcto
      2. Ayer la conté a Tamara lo del incendio en la plaza y se asustó mucho.
      Incorrecto: 'a Tamara' es un complemento indirecto.
      3. Aquí tienes la sierra; utilízala para algo bueno, no para hacer gamberradas.
      Correcto
      4. Seguro que tu hermana está con la música y no nos oye: llámala para que venga a cenar.
      Correcto
      5. Martín está tan flechado por Andrea que la va a dar el anillo de su madre.
      Incorrecto: 'a Andrea' sería el complemento indirecto que, en este caso, se ha omitido.
      6. Después de haberla tirado la bebida encima, lo menos que podía hacer era invitarla a otra.
      Incorrecta la primera: la forma preposicional se ha omitido pero, si la recuperamos, vemos que es un complemento indirecto: Después de hab
      erle tirado la bebida encima a aquella señora...
      Correcta la segunda

      ¿Os ha resultado útil? ¿Tenéis algún otro truco para no cometer laísmos? ¡No te olvides de contarlo en la caja de comentarios!

      Acentuación de partículas interrogativas

      Las partículas qué, cómo, cuál, dónde, cuándo son de las pocas palabras que pueden llevar o no llevar tilde dependiendo de la función gramatical que cumplan dentro de la oración: sólo llevarán tilde si funcionan como partículas interrogativas o exclamativas. Aquí van unas cuantas reglas muy sencillas para reconocerlas:

      Qué, cómo, cuál, dónde y cuándo serán partículas interrogativas siempre que:
      a) Constituyan el foco de una oración interrogativa; es decir, que sustituyan al elemento sobre el que se pide información.
      Ejemplo:
      ¿Cuándo irás al gimnasio? Mañana iré al gimnasio.
      b) Supongan una pregunta indirecta.
      Ejemplos: 
      Pues me tendrás que decir cuándo vuelves para que pueda ir a recogerte.
      Me gustaría saber qué vas a llevar mañana al picnic.
      c) Expongan incertidumbre sobre un dato concreto.
      Ejemplos: 
      No sé dónde es el concierto.
      Me pregunto cómo lo estará pasando Marta.

      Cuando aparezcan dos o más de estas partículas tendremos que aplicar estas reglas a cada una de ellas. Aprecia la diferencia de significado entre estos pares de oraciones:

      No sé cómo lo reconoceré cuando lo vea. (En el momento en el que lo vea, no sé cómo lo reconoceré)
      No sé cómo lo reconoceré ni cuándo lo veré.

      ¿Cómo voy a donde me habéis dicho? (¿Cómo voy al lugar que me habéis dicho?)
      ¿Cómo voy? ¿A dónde me habéis dicho?

      Esperamos que esta pequeña explicación os haya ayudado; pero si con estas reglas no lo veis muy claro, siempre podéis optar por aplicar esta curiosa y efectiva norma que hemos encontrado en las redes sociales.

      Ahora, probemos con unos cuantos ejercicios (las respuestas están debajo de cada oración en color blanco; para verlas, sombread con el ratón).
      1. Dime cuantas tareas tenemos pendientes.
      R: Dime cuántas tareas tenemos pendientes.
      2. Di cuanto quieras, ¡a mí que me importa!
      R: Di cuanto quieras, ¡a mí qué me importa!
      3. Si no estoy en la plaza cuando llegues, espérame donde siempre.
      R: Si no estoy en la plaza cuando llegues, espérame donde siempre.
      4. ¿Cuanto cuestan esos lapiceros que tienes allí?
      R: ¿Cuánto cuestan esos lapiceros que tienes allí?
      5. ¿Se puede saber que te pasa?
      R: ¿Se puede saber qué te pasa?
      6. No tengo ni idea de donde está esa calle.
      R: No tengo ni idea de dónde está esa calle.
      7. Con esta entrada, podemos ir a donde queramos.
      R: Con esta entrada, podemos ir a donde queramos.
      8. ¿Que estará tramando?
      R: ¿Qué estará tramando?
      9. Estoy pensando como podría hacer esto más rápido.
      R: Estoy pensando cómo podría hacer esto más rápido.
      10. Si viviera cerca de aquí, os habría recomendado un restaurante donde se come muy bien.

      Usos incorrectos del infinitivo

      El infinitivo es una de las formas impersonales del verbo, junto con el gerundio y el participio. Sobre el primero ya hablamos en el artículo "Corrigiendo qué es gerundio", y hoy le toca al infinitivo. Veamos tres de los casos de error más frecuentes en su utilización:

      Omisión de verbo
      . Sobre todo en contextos que requieren cierta cortesía y en los que el orador quiere ocultarse (lingüísticamente hablando), no es raro que se omitan los verbos querer, tener que, etc., que obligarían a la flexión del sujeto en primera persona. Sin embargo, esto no es necesario, ya que en español contamos con el plural de modestia (nosotros), que ya ejerce esa función sin necesidad de omitir ningún verbo:
      Incorrecto: Lo primero, anunciarles que la reunión se celebrará en la sala 2.
      Correcto: En primer lugar, queremos anunciarles que la reunión se celebrará en la sala 2.
      Para evitar este error, debemos recordar siempre que el verbo principal de una oración tiene que estar siempre flexionado.

      Construcción sustantivo + a + infinitivo. Este error se ha extendido mucho últimamente, tanto en los medios de comunicación como en nuestra vida diaria. Todos los días vemos que en las juntas de vecinos hay "temas a tratar" y en el trabajo "asuntos a resolver", pero eso no quiere decir que sea correcto:
      Incorrecto: Temas a tratar
      Correcto: Temas por tratar/ Temas que tratar
      Incorrecto: Asuntos a resolver
      Correcto: Asuntos por resolver

      Imperativo de segunda persona. El uso del infinitivo en estos casos viene por una mala pronunciación de la -d final, que en español resulta incómoda.
      Incorrecto: ¡Venir! ¡Comer!
      Correcto: ¡Venid! ¡Comed!


      Siempre positivo, nunca negativo

      Aunque esta es una de las frases que todo escritor (y toda persona, ya que estamos) debería tener pegada en una nota adhesiva a la pantalla de su ordenador, esta vez vamos a utilizarla como excusa para hablar de la importancia de las oraciones afirmativas a la hora de escribir. Vamos a daros tres razones para ser más positivos:


      1. Comenzar una oración con un "no" puede resultar bastante desagradable al lector: ya le predispone de una manera negativa. Si no te lo habías planteado nunca, échale un vistazo a estos ejemplos:
      No había salida en ese maldito antro.
      Ese maldito antro no tenía salida.


      2. En español, el modo por defecto es el afirmativo; para negar, tenemos que añadir partículas negativas a la oración. Sólo por esto, ya deberíamos optar por la afirmación: cuantas menos palabras, mejor.
      En esa calle no podían entrar los coches.
      Esa calle era peatonal.
      La foto no estaba en color.
      La foto estaba en blanco y negro.


      3. Nuestra lengua también nos permite afirmar mediante una doble negación, pero eso no quita para que sea un artificio muchas veces innecesario y que normalmente sólo sirve para confundir al lector.
      No era un tipo de esos en los que no puedes confiar.
      Era un tipo en el que podías confiar.
      Ese tejado no es de los que no se calan.
      Ese tejado en de los que se calan.

      La negación es un recurso del que podemos sacar mucho partido; puede ayudarnos a crear la forma de ser de un personaje, crear una actitud en el lector (como en el caso 1) y a dar expresividad en los diálogos, pero sólo si lo utilizamos bien y no abusamos de él en los fragmentos de narración.

      Libros que no deberían faltar en tu estantería

      ¿Estás buscando libros que te ayuden en tu formación como escritor? Aquí tienes algunos títulos muy recomendables:




      Taller de escritura. 1303 ejercicios de creación literaria, Felipe Montes

      1303 disparadores para esos días en los que necesitamos un pequeño empujón creativo. También es perfecto para pasar una buena tarde con los niños o con amigos: abre el libro por una página al azar y echa a volar la imaginación.

      Escribir. Manual de técnicas narrativas, Enrique Páez
      Lo más atractivo de este libro es que toca muchos temas de una manera muy breve y sencilla. Al final de cada capítulo podréis encontrar lecturas recomendadas y ejercicios para ampliar los contenidos.

      Saca al escritor que llevas dentro, Iria López Tejeiro
      Si aún te cuesta encontrar motivación para escribir, el estilo entusiasta de este libro es el impulso que necesitas. En sus páginas podrás encontrar trucos para ser mas creativo, técnicas y muchos ejercicios: todo para que escribir se convierta en un juego de niños.

      REDES. Diccionario combinatorio del español, Ignacio Bosque
      No es un libro de lectura, pero puede ser muy útil cuando nos quedamos atascados con una palabra. En cada entrada encontrarás palabras que pueden acompañar o servir de complemento a tu búsqueda. Por ejemplo, en la palabra “boina” aparecen “ajustarse, calarse, encajar, ponerse y quitarse”. Por desgracia, no es recomendable usarlo en exceso: las expresiones que facilita son las más habituales, por lo que pueden quedarse cortas para un texto literario. No obstante, siempre es una ayuda, sobre todo para campos no dominamos.

      Taller de corte y corrección, Marcelo di Marco
      Sin duda, el mejor libro sobre corrección hasta la fecha. Capítulos cortos, muchísimos ejemplos y sobre todo explicaciones muy didácticas. Podéis utilizarlo tanto como lectura como de obra de consulta. Es especialmente útil para quienes no sepan muy bien cómo encarar el proceso de corrección y tengan miedo a que otros corrijan sus textos.



      Gramática de la fantasía, Gianni Rodari
      ¿Cómo funciona una mente creativa? ¿Qué es la fantasía? Este libro, de corte algo más teórico que los anteriores, trata de responder a estas preguntas. No está encarado directamente a la escritura, pero es sin duda una obra muy curiosa que nos ayuda a comprender cómo y por qué somos creativos.
      Aparte de estos libros específicos, siempre es recomendable tener a mano un diccionario actualizado, ya sea en papel u online, y una referencia de normas y consejos gramaticales, porque los escritores no somos diccionarios, pero siempre debemos parecerlo.