3. Función buscar y reemplazar en Word. Sí, sí, todo el mundo conoce esta función pero ¿para qué se utiliza? La función de buscar y reemplazar puede ayudarnos a:
a) Localizar incoherencias léxicas. Si no estamos seguro de si hemos escrito, por ejemplo, período o periodo en todo el texto, podemos buscar todos los casos y unificarlos de un plumazo.
b) Cambiar nombres propios. Hace poco vimos el tema de los nombres y adelantamos un pequeño truco para poder escribir sin tenerlos decididos: éste es. Lo único que tenemos que hacer es nombrar al personaje o el lugar en cuestión con un número o una letra (que no sean la a, la e, la o, la u o la y, que pueden aparecer solas y nos harían un desastre). Cuando decidamos el nombre que queremos darle definitivamente, buscaremos espacio+letra escogida+espacio y lo sustituiremos por espacio+nombre+espacio. Así de fácil.
c) Limpiar un texto de las faltas más engorrosas. Puntos detrás de signos de interrogación, dobles espacios, comillas inglesas por latinas.... Todo eso se puede corregir con esta función. Sólo tenemos que introducir, uno por uno, en el campo de búsqueda los fragmentos incorrectos y sus respectivas correcciones en el campo de sustitución. Incluso podéis crear una macro para tenerlas todas agrupadas y aplicarlas con un solo clic. También se puede utilizar para fallos que cometáis normalmente al mecanografiar: 'lso' por 'los', 'ne' por 'en'...
4. Bloc de notas. Los procesadores de textos (Word, Google Drive, Writer...) incluyen en nuestros archivos formatos que muchas veces no vemos. Mientras utilicemos el mismo programa, no hay problema pero si quieres maquetar o exportar el texto a otros formatos es otra cosa. Lo primero para poder hacer una buena maquetación en programas profesionales (InDesign, Quark, etc.) es partir de un texto limpio: es la única forma de que el trabajo cunda de verdad y no tengamos que estar reparando por todos lados. El bloc de notas es una herramienta más que válida para hacerlo: sólo tenemos que pegar el texto (en partes, si tu ordenador no es muy potente) y guardarlo en .txt.
5. Paint. Honestamente, he probado un montón de programas para hacer mapas mentales y aún no conozco ninguno que me guste más que el Paint de toda la vida: para empezar, está en cualquier PC de cualquier locutorio, colegio y universidad; segundo, el formato se puede abrir en cualquier ordenador (e incluso teléfonos móviles); por último, se pueden mover los elementos con total libertad y el documento se puede ampliar en cualquier momento; y todo eso sin mencionar que puedes poner todos los colores que quieras.
9. RAE.es. Aparte del diccionario normal, son especialmente útiles el Diccionario Panhispánico de Dudas (para consultar estructuras preposicionales o dudas ortográficas) y el conjugador.
10. Chromodoro. La aplicación Chromodoro es una extensión de Google Chrome que consiste, básicamente, en un reloj de cuenta atrás que puedes configurar para que te avise periódicamente. Apenas ocupa espacio en la barra del explorador y se configura en segundos. Está diseñado para distinguir entre dos tipos de período: los de trabajo y los de descanso. Puedes dar un tiempo distinto para cada uno de ellos (40 minutos y 5 minutos, por ejemplo) y pedirle que te haga uno o varios ciclos completos. El sonido no se puede cambiar pero no es desagradable.
¿Tienes alguna otra aplicación que cumpla estas funciones o conoces alguna otra utilidad que creas que es básica para un escritor? ¡No te olvides de dejárnoslas en los comentarios!
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